Teleprompter y bet: trump, grifters y la cftc desentierran un escándalo

La Casa Blanca, ya de por sí un espectáculo, se ve ahora envuelta en un escándalo que revela una práctica mucho más sofisticada de lo que se creía: la apuesta con los discursos del Presidente.

Un operador de teleprompter con un secreto millonario

Un operador de teleprompter con un secreto millonario

El hombre que durante años ha guiado la mirada de Donald Trump a través del teleprompter, Gabriel Perez, ha estado aprovechando su acceso privilegiado para ganar más de 100.000 dólares en el mercado de predicciones de Kalshi. La Commodity Futures Trading Commission (CFTC) lo ha descubierto, según fuentes internas.

Perez, un técnico que ha estado al servicio de la presidencia desde 2016, no se ha limitado a observar. Los registros de la CFTC revelan una serie de apuestas en discursos clave: desde la State of the Union de febrero, hasta un discurso en Davos en diciembre, pasando por un homenaje condecorativo en marzo. Se especula con que se apostó por la cantidad de veces que el Presidente mencionaría términos como ‘2020’, ‘galaxias’ o ‘magnetos’, incluso por la cantidad de errores de pronunciación.

La administración, en un intento de minimizar el asunto, ofreció un ‘sketch comedy’ a través de Karoline Leavitt, pero no logró ocultar la magnitud del problema. Sus estrictas directrices éticas, que exigen el cumplimiento a todos los empleados, parecen haber sido ignoradas. La pregunta ahora es: ¿qué tan lejos llegó este tipo de apuestas, y cuántos otros dentro de la administración podrían estar involucrados?

Los investigadores de la CFTC tienen motivos para sospechar. Se habla de ‘over/under’ en temas tan específicos como el número de menciones a los ‘martillos magnéticos’ o las reiteradas amenazas vacías. La Casa Blanca emitió un memorándum interno poco después, advirtiendo contra el uso de información confidencial para apuestas en estos mercados. Pero, ¿fue demasiado tarde? Se rumorea que el operador podría haber estado a punto de realizar una última apuesta la noche del jueves, antes de que la tormenta lo alcanzara.

La cifra final, si se confirma, es alarmante. No solo revela una vulnerabilidad en la seguridad de la información dentro de la Casa Blanca, sino que también arroja luz sobre la cultura de la rentabilidad que parece haber permeado la administración. Y, por supuesto, plantea la pregunta inevitable: ¿cuánto más se esconde detrás de la pantalla?