Ferguson, en un chalet alpino: el secreto de la ex-duquesa tras el escándalo epstein

Tras siete meses de total invisibilidad, la ex-Duquesa de York, Sarah Ferguson, ha sido localizada en un lujoso refugio de esquí en Austria, lejos de los focos de atención y las sombras del pasado.

Un escapismo de lujo en las altas cumbres

Las nuevas fotografías, reveladas por The Sun, muestran a Ferguson, discreta y elegantemente vestida, frente a un chalet de 2.000 libras por noche, un oasis de tranquilidad en medio de los Alpes. Un lugar, según fuentes cercanas, elegido deliberadamente para mantener su perfil lo más bajo posible, un refugio donde la distancia física se convierte en una barrera contra las presiones y las demandas que la persiguen.

La imagen, capturada por Mark Cuthbert/Getty Images, ilustra un regreso a la normalidad forzada, un intento de reconstruirse en un entorno de aparente sosiego. Pero la calma esconde una realidad compleja, marcada por la controversia y la necesidad de responder a las acusaciones que aún la persiguen.

La huida tras la tormenta

La huida tras la tormenta

La última vez que se la vio en público fue en el funeral de la Duquesa de Kent en Westminster Cathedral, el 16 de septiembre de 2025. Inmediatamente después, y tras la explosión de los millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein – archivos que revelaron su petición de ayuda financiera a la ex-Duquesa – Ferguson fue desalojada del Royal Lodge, su hogar compartido con su ex-marido, Andrew Mountbatten-Windsor.

La situación la ha empujado a buscar un respiro, un espacio donde pueda, al menos temporalmente, escapar del escrutinio público y de las investigaciones en curso. La solicitud de testimonio por parte de legisladores estadounidenses y las víctimas del anillo de tráfico sexual de Epstein, incluyendo jóvenes vulnerables, pesan sobre ella, sumiéndola en una situación de riesgo constante.

El silencio de priscilla

El silencio de priscilla

Incluso la figura de la viuda de Elvis Presley, Priscilla, ha tenido que desmentir rumores sobre un supuesto alojamiento de Ferguson en su residencia. Un intento, quizá, de aliviar la presión mediática y desviar la atención de la ex-Duquesa.

La historia de Ferguson, una vez símbolo de la realeza británica, se ha transformado en un drama de sombras y secretos. Su elección de destino – un chalet alpino de lujo – no es casualidad; es una declaración de intenciones, una búsqueda desesperada de privacidad en un mundo que parece no dejarla en paz. Y mientras tanto, la verdad, como un iceberg, sigue ocultando las profundidades de la tragedia.