Men’s moda deja de lamentos: el ‘swag gap’ se desvanece con maximalismo audaz
¿Estás ‘shrekando’ en tu relación? ¿Jacob Elordi y Kendall Jenner encajan como un guante? Y, por si fuera poco, ¿sigue hablándose del ‘swag gap’? Olvídate de las personas, ¿podría aplicárselo a las pasarelas también?
Un nuevo rumbo para la indumentaria masculina
El concepto, popularizado el año pasado como una queja viral sobre las diferencias sartoriales en las parejas, parece estar dejando de ser una preocupación. La escena masculina, hasta ahora relegada a un segundo plano, está experimentando una metamorfosis radical. Observando las últimas semanas de la Semana de la Moda en París, es evidente que la brecha ‘swag’ se está cerrando, absorbiendo la exuberancia que caracteriza a la Moda femenina.

Accesorios: la chispa que encendió el cambio
La clave reside, en gran medida, en los accesorios. Un torrente de gestos pequeños y excéntricos –anklets en Auralee, broches en Givenchy y Dior, y una profusión de bufandas – ha revitalizado la estética masculina. Los sarongs, que surgieron en Dries Van Noten gracias a Julian Klausner, se han consolidado como un elemento clave, aportando un aire despreocupado y californiano a propuestas como las de Julian Louie en Aubero. Pero no solo son los complementos; los estilismos de Ralph Lauren, en su línea Polo, han elevado el nivel, apilando camisas de cáñamo con diseños de camuflaje y combinando sombreros con bolsillos, cinturones con tejidos de raso e instarsia. Una máxima de ‘más es más’ que, para una vez, no resulta pretenciosa.

Colores que desafían la norma
La paleta cromática también está jugando un papel fundamental. Tangerina y azul piscina iluminan las creaciones de Auralee, mientras que los ombrés aireados de Dries Van Noten evocan el amanecer. Saint Laurent apuesta por tonos pastel, como el amarillo, el naranja y el verde esmeralda. Y, como una referencia al icónico vestido barco de la primavera de 2026 de Prada, el verde chartreuse de Prada en pantalones de cuero ajustados –una colaboración entre Miuccia y Raf – reafirma un guiño a la química innegable entre las dos diseñadoras. Jonathan Anderson, en sus colecciones, explora la silueta y la textura, como se evidencia en el reaparición del abrigo Bar de Dior, con su dobladillo deshilachado, un eco del modelo utilizado por una mujer en un desfile de la marca en Los Ángeles.
Maximalismo sin remordimientos
Lo refrescante de esta tendencia es su audacia. Se trata de un rechazo a la sobriedad y una invitación a la experimentación en el vestuario. No hay excusa para una carencia de ‘swag’, cuando la fórmula está a plena vista. Un pequeño toque de estilo, un accesorio inesperado, pueden transformar un atuendo aparentemente ordinario. Como señala Max Berlinger, “Es una forma de añadir un toque de distinción a un conjunto sin complicaciones.”
El cierre: un retorno a la exuberancia
En definitiva, la Moda masculina ha dejado atrás la timidez y se abraza al maximalismo con una confianza innegable. No se trata de seguir tendencias, sino de crear un estilo propio, inspirado en la riqueza de la creatividad y la libertad de expresión. El ‘swag gap’ ha desaparecido, y con él, la necesidad de justificarnos ante nadie.
