Wimbledon: el lujo blanco y la fiebre de compras para el torneo más prestigioso
El All England Club se prepara para su edición más exclusiva, y la moda juega un papel fundamental. Wimbledon, el torneo de tenis más venerable del planeta, no solo seduce por su tradición y sus impecables pistas de hierba, sino también por la atmósfera de sofisticación que impregna cada rincón.
Un código de vestimenta, un lujo en sí mismo
Desde el icónico all-white dress code para jugadores y público, hasta la meticulosa selección de accesorios, asistir a Wimbledon es una declaración de intenciones. Vogue ha desvelado las claves para un look impecable, desde vestidos maxi de Dôen hasta preppy chaquetas Ralph Lauren, pasando por loafers de Alex Mill y sandalias de Loeffler Randall. La inversión, como era de esperar, es considerable.

Las tendencias que arrasan en la pista y en la calle
La temporada dicta un retorno al clásico, con vestidos florales y conjuntos coordinados, pero con un toque moderno. El color verde menta, en particular, se alza como protagonista, combinado con joyas doradas y accesorios que evocan la elegancia de la realeza. La comodidad también es clave, especialmente para los espectadores en las gradas, donde el calor extremo exige soluciones prácticas como sombreros y gafas de sol.

Desde las playeras reales hasta las compras de los aficionados
Sienna Miller, Alexa Chung y la Princesa de Gales lideran la lista de inspiración para los amantes del tenis. Pero no solo las celebridades marcan tendencia: la demanda de prendas y accesorios relacionados con el torneo ha disparado las ventas online. Desde gorras de polo hasta clutches de diseño, la fiebre de Wimbledon se extiende más allá de la pista.
Un vistazo a los looks más deseados
Vestido maxi Dôen: 350$ - Preppy chaqueta Ralph Lauren x Wimbledon: 300$ - Loafers Alex Mill: 345$ - Vestido plisado Khaite: 2,700$ - Sandalias Loeffler Randall: 350$ - Cap de polo Ralph Lauren: 55$
La experiencia Wimbledon se completa con accesorios como clutches de Hunting Season, camisas de Skall Elvira y, por supuesto, las icónicas gafas de sol Celine y las cámaras de película Kodak. La clave está en la combinación de elegancia, confort y atención al detalle, creando un look que celebra la tradición y la sofisticación.
Un torneo que trasciende el tenis
Wimbledon no es solo un torneo de tenis; es un evento cultural, un escaparate de estilo y una oportunidad para vivir la tradición y la elegancia en su máxima expresión. Y este año, la moda juega un papel central en esa experiencia inolvidable.
