El silencio oculto: por qué los hombres víctimas de violencia doméstica son ignorados
La imagen que nos viene a la mente al pensar en la violencia íntima es, invariablemente, la de una mujer. Pero la realidad es mucho más compleja: un hombre en cada diez sufre abuso o acoso en su relación, una cifra que se debe a prejuicios, vergüenza y una falta alarmante de recursos.

Una realidad ignorada: la violencia doméstica masculina
Durante décadas, la atención se ha centrado casi exclusivamente en las mujeres víctimas de violencia doméstica. Sin embargo, estudios recientes revelan una verdad incómoda: aproximadamente un cuarto de los afectados son hombres. Este silencio, perpetuado por estereotipos de género y un miedo paralizante a denunciar, impide que miles de hombres reciban la ayuda que necesitan.
Como ha experimentado Cody, un veterano del ejército con una historia desgarradora de abuso físico y verbal, el camino hacia el reconocimiento es arduo. Su relato, compartido con Esquire, expone la profunda internalización de la culpa que a menudo sufren los hombres que son víctimas. Cody, 47 años, Colorado, recuerda el primer ataque: "La primera vez que empezó a golpear, respondí para defenderme. Estuvimos bebiendo, Chloe era otra soldado, una boxeadora aficionada y alcohólica. A veces se ponía nerviosa cuando bebía. Esa noche, en el campamento, no recuerdo bien cómo empezó. Sentí que me sentía fatal al día siguiente, como si no supiera qué había hecho. No lo repetí, pero las cosas solo empeoraron".
La presión social y el miedo a ser juzgados lo llevaron a ocultar el abuso, creando una red de mentiras que lo aisló y lo condenó a un ciclo de sufrimiento. "Creía que era yo el problema, que si ella me golpeaba, yo debía haber hecho algo mal”, confiesa Cody. La idea errónea de que la violencia era una consecuencia de su propio comportamiento perpetuó un ciclo de victimización.
La dificultad para denunciar se agrava por la falta de recursos específicos. Mientras que existen programas y servicios diseñados para ayudar a las mujeres víctimas de violencia doméstica, la mayoría son insuficientes, o simplemente inexistentes, para los hombres. La cultura perpetúa una visión distorsionada de la violencia, donde el ataque de una mujer a un hombre se justifica, mientras que el abuso de un hombre hacia una mujer se considera una violación de los roles de género. “Es como si la violencia femenina fuera un tema abierto, mientras que la masculina fuera un tabú”, explica el periodista.
La falta de reconocimiento y la dificultad para acceder a la ayuda tienen consecuencias devastadoras. Los hombres víctimas de violencia doméstica a menudo sufren problemas de salud mental, adicciones y dificultades para mantener relaciones saludables. Es crucial romper el silencio, desafiar los estereotipos de género y ofrecer a los hombres el apoyo que necesitan para salir de esta situación.
La historia de Cody es un recordatorio brutal de que la violencia de género no solo afecta a las mujeres. Es un problema complejo que requiere una respuesta integral, que incluya la sensibilización, la prevención, la intervención y el apoyo a las víctimas, sin importar su género. El camino hacia la igualdad y la justicia exige que todos, hombres y mujeres, reconozcamos la realidad de la violencia doméstica y trabajemos juntos para erradicarla. La cifra, según estudios recientes, indica que el problema es mucho más grande de lo que muchos reconocemos: aproximadamente un cuarto de los casos de violencia doméstica son perpetrados por hombres, una estadística que exige una atención urgente y un cambio de mentalidad profundo.
